XVI Reunión Anual de RJM CANA en México

“Los migrantes no rompieron la ley, la ley les rompió a ellos”. Así resumía hace unos días una portavoz de la Red Jesuita con Migrantes Centroamérica y Norteamérica (RJM CANA) el sentir colectivo en la rueda de prensa celebrada en la Universidad Iberoamericana de México el pasado 11 de octubre, con motivo de la XVI Reunión Anual de la Red.

La RJM CANA agrupa a organizaciones jesuitas -y otras cercanas a la Compañía- de Centroamérica, México, Estados Unidos y Canadá que trabajan en migraciones, y su objetivo es conectar dichas obras y fortalecer con ello el servicio a las personas migrantes y refugiadas. La campaña Hospitalidad.es ha tenido la oportunidad de participar en la reunión, a través de la Fundación Entreculturas, el Servicio Jesuita a Migrantes (SJM) y ALBOAN. La RJM CANA protege los derechos humanos y la dignidad de las personas en situación de movilidad humana y de sus familias mediante el acompañamiento y la atención directa, la investigación y la incidencia política y social.

 

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Migrante en la zona de Bojay, México. / FOTO: Monteserín Fotografía

 

Anualmente, las obras integradas en la Red se reúnen para analizar la evolución de los flujos migratorios y las necesidades de los migrantes, así como para buscar formas de respuesta más colaborativas y efectivas. Este año, México ha sido sede de la XVI Reunión Anual, en la que, por parte de Entreculturas, han participado Gemma López Poveda, responsable de América, y Cristina Manzanedo, responsable de Migraciones; así como Jaime Pons, por parte de SJM-España, y Txaro Hernández y Leire Morquecho, por parte de ALBOAN.

En la reunión se han denunciado los muros invisibles en Centroamérica, México y EE.UU. Muros de los que nadie habla, muros que no se pueden escalar tan fácilmente, muros que vulneran la dignidad humana y violan sistemáticamente los derechos humanos de las personas migrantes y refugiadas en los países de origen, tránsito y destino. Frente a estos muros, la Red Jesuita con Migrantes de Centroamérica y Norteamérica plantea cinco desafíos:

  1. Nos hemos dejado hipnotizar con la idea del muro físico que construirá Donald Trump y es necesario ver más allá, ver también los muros de México y Centroamérica, y exigir responsabilidades a los Estados.
  2. Participación activa de la sociedad civil para incidir en las negociaciones gubernamentales sobre los pactos globales de migración y refugio que se están ya desarrollando y van a continuar a lo largo de 2018 y que serán aprobados en la Asamblea General de Naciones unidas a finales de año.
  3. Afirmar que, ante la ausencia y debilidad de los Estados, la sociedad civil organizada a lo largo de los países centroamericanos y de México, es quien tiende puentes de hospitalidad y protección a las personas migrantes y refugiadas.
  4. La apuesta de la ciudadanía debe de ser la HOSPITALIDAD y el cuidado de la vida, las muestras de resistencia ante un sistema legal, social y económico injusto y la acción colectiva. En ese sentido, llaman a multiplicar acciones como la atención humanitaria en los albergues y el acompañamiento integral de las personas migrantes. Es también muy positiva la resistencia de las Ciudades Santuario en EE.UU, las acciones de Autoridades locales y de algunos Congresistas que se oponen en Estados Unidos a las medidas anti-inmigratorias del Gobierno.
  5. Los migrantes seguirán rompiendo muros en búsqueda de una vida digna y segura. Queremos una sociedad en la que migrar no sea ilegal. Queremos unas políticas públicas que garanticen los derechos. Y llamamos a reconocer el significativo aporte que las personas migrantes realizan a nuestras sociedades.
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FOTO: Monteserín Fotografía

 

“Estos días hemos sido testigos de la fuerza y el ingente trabajo internacional en red por parte de nuestros socios y hermanos latinoamericanos al servicio de migrantes y refugiados transitando por la región centroamericana hacia el Norte”, afirma Cristina Manzanedo. “Estamos agradecidos a los días compartidos en CANA. Ha sido un espacio de mucho aprendizaje y de sentir la misión compartida. El trabajo de la red es impresionante, alerta de los cambios en este contexto para acompañar y defender de la mejor manera posible a las personas migrantes y refugiadas en sus proyectos migratorios. Estamos ilusionados con los proyectos compartidos que empiezan a consolidarse a ambos lados de Atlántico, por ejemplo: entre las diferentes campañas por la Hospitalidad o la red de atención de CANA en la que SJM España también participa”, señala Jaime Pons. “Me siento orgullosa del trabajo de Entreculturas, animada a comprometernos más, y motivada a trabajar por las causas justas de las personas migrantes y solicitantes de asilo”, explica Gemma, “pero también por el derecho a la no movilidad: a trabajar por que las personas tengan una vida digna y en paz en sus países, motivada a abordar junto a nuestras instituciones amigas y aliadas, las causas que fuerzan la movilidad.”